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Estrenos argentinos

Pasaje de vida

Por: L. A.

Se estrena el segundo largometraje de Diego Corsini, basado en una historia real. La suya propia.

Cuando se busca a Diego Corsini en la página de Cine nacional, se encuentra rápidamente una contradicción. Su lugar de nacimiento es España. Pero en la ficha aparece como argentino. ¿De dónde es este muchacho?

Quizás para responder a la pregunta es que Corsini filmó Pasaje de vida. Es una película más acerca de los años de plomo, es cierto. Pero pone el acento en algo distinto: en aquellos que sobrevivieron.

El film está inspirado en lo que le pasó a su familia, dividida entre dos países. Primero tuvieron que emigrar de España a Buenos Aires sus abuelos, escapando de la guerra civil. Y a la inversa, sus padres volvieron a la península huyendo de la dictadura militar.

Ya en el terreno de la ficción nos encontramos a Mario, un hombre joven que visita a su padre, Miguel, que sufre una enfermedad neuronal degenerativa. Miguel confunde los tiempos, lo llama con otro nombre, cree que en lugar de estar en España está acá, sufriendo por el gobierno de facto.  Miguel fue montonero, militante activo. En uno de esos obligados raccontos, su hijo Mario se desayuna con la novedad de que hubo una misteriosa mujer en el pasado de su padre. Una mujer llamada Diana.

Con una trama sencilla pero bien urdida, y cierto espíritu detectivesco (guión del director con la coautoría de Fran Araujo), se va armando una pequeña historia, surcada de emoción.

La película no aburre en ningún momento y está acompañada por un elenco realmente estelar, encabezado por el Chino Darín como el joven Miguel.

Pero los que se roban todo son sin dudas Miguel Ángel Solá, Charo López, Carla Quevedo y Marco Antonio Caponi.

Solá compone a un viejo loco  y chinchudo, tiene pocas escenas y pocos diálogos pero ¡cuánto que transmite cuando aparece en pantalla! Es uno de nuestros mejores actores y el gran responsable de que la historia fluya y emocione. Charo López, el ícono del cine post franquista, reconforta y conmueve con su pequeña intervención. Los jóvenes Quevedo y Caponi le ponen el cuerpo a la secuencia del pasado aportando naturalidad y frescura.

El elenco se completa con el siempre efectivo Diego Alonso, Javier Godino (que está muy bien como Mario), Carolina Barbosa, Alejandro Awada (estupendo, de milico malvado), Manuel Callau, Beatriz Dellacasa, Marta Petraglia, Lionel Rubio López, Mario Pasik, Silvia Abascal y Andrea Frigerio.

La fotografía (de Germán Vilche) es muy expresiva y remite directamente a la polaroid y los colores velados de los setenta. El arte (de Lucila Presa) tiene gran respeto por los detalles y crea una atmósfera de épica impecable. Y los laureles son para el diseño de vestuario de Julieta Bertoni, que evoca, recrea e imagina con gran verismo aquel tiempo pasado.

Emocionante y entretenida, para recordar y pensar que nunca es tarde para seguir viviendo.

Estreno en Buenos Aires: 28 de mayo