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Tragedia

Adela está cazando patos

Por: L. A.

Festejando los diez años de la escritura de esta obra, Maruja Bustamante repone su visión punk y feminista de Hamlet.

Los noventa fueron una época oscura. Un mal momento para defender los derechos de la mujer. Más aún en el interior del país, donde sórdidas relaciones de mando vejaban chicas recién salidas de la escuela secundaria.

El clan Saadi, los sórdidos entresijos del poder. Todo tan puesto, tan escapado de una trama teatral.

Maruja Bustamante tuvo los reflejos de tomar esa atmósfera enrarecida y cruel y de relacionarla con la dramaturgia del Hamlet. De esa loca pero feliz combinación nació Adela está cazando patos, escrita en un taller de Mauricio Kartun.

Adela vendría a ser una víctima, pero con una escopeta al hombro. Su padre, el gringo Talavera, fue encontrado muerto en una misteriosa fiesta.

Nadie parece estar afectado por esa muerte. Quizás los ha embotado el calor formoseño, pero ni su hermano ni su madrastra dan señales de duelo.

Solo Adela extraña a su pupuni. Lo extraña tanto, que al fin lo ve, en formato de espanto de la siesta. Ahora es el Yacyyateré travestido, el que asusta a las niñas y les confunde la mente. Pero aún así, emplumado y en tacones, quiere su venganza y se la reclama a su hija.

Este texto guarda una cínica frescura. Tiene algo de la atmósfera que en el cine logró Lucrecia Martel en La ciénaga, por ejemplo, pero está atravesado de un imaginario punk y femeninamente violento. Todo el tiempo provoca risas nerviosas y una total identificación con la protagonista.

Los actores se lucen, especialmente  Barbara Massó como Adela, Ariel Pérez de María como el Chakal, personaje sospechado y polifacético, y Yanina Gruden, que la rompe como Olivia, la amiga lesbiana y cómicamente atormentada, que canta pasajes de un chamamé de Tarragó Ros (hijo).

El elenco se completa con unos efectivos Paula Schiavon, Diego Benedetto, Julián Chertkoff y Luis de Almeida como el padre aparecido.

Diversión, reflexión y un texto que merecía ser rescatado.

Espacio Callejón

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