RECOMENDADOR DE ARTES Y ESPECTÁCULOS

Unipersonal dramático

Frida Kahlo

Por: Walter Bergonzi

Si así es el primer trabajo de la tetralogía de biografías ficcionadas para teatro que está produciendo el autor, la ansiedad nos mueve a desear ver las siguientes.

En la pequeña sala del Centro Cultural de la Cooperación, bautizada en homenaje a uno de nuestros máximos referentes del tango, el maestro Pugliese, se agolpa una muchedumbre atraída por el boca a boca que ha despertado esta obra.

Su autor y director, el joven y prolífero Patricio Abadi, ha sacado de su acervo intelectual este nuevo acierto. Su experiencia ya es reconocida en el público y lo esperan en cada estreno: desde aquel memorable Ya no pienso en matambre ni le temo al vacío, nos ha dado páginas de un rico universo, al que fue puliendo con teoría extraída de maestros, entre los cuales y a modo de cucardas, aparecen nombres como Gené, Kartun, Briski, Laiseca, Bartís.

Su profundo amor por la profesión que abrazó, lo llevó a fundar a muy temprana edad el Teatro Onírico.

En esta oportunidad y de la mano de su coequiper Paula Marrón, nos brinda el honor de ver en escena la talentosa actriz Jimena Anganuzzi, a quien desde el año 1997, con aquel material de Federico León, Cachetazo de campo que traía un nuevo aire al estilo de teatro local, se la ha visto brillar tanto en cine, en teatro y en la pantalla chica, en cada oportunidad con una apuesta mayor.

Ambos logran traer cada sábado, el alma de Frida Kahlo y posarlo sobre Buenos Aires. En poco menos de una hora de éxtasis, el público logra comprender por medio de la bella prosa poética que creó el autor, el inmenso dolor que arrastró a lo largo de su existencia, las tragedias que la atravesaron, su sexualidad, su erotismo, la ideología del movimiento que abrazaba, una pincelada de la época y sobre todo, su universal talento. Yo que usted, no dejaría de verlo. 

Centro Cultural de la Cooperación

Av. Corrientes 1543. Sábados a las 20. www.centrocultural.coop