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Estrenos internacionales

Neruda

Por: Soledad Castro Lazaroff

Biografía inusual, de grandes climas y una búsqueda de lo sensorial.

Pablo Larraín es quizás el director chileno más renombrado del momento (se dio el lujo de dirigir a Natalie Portman en un biopic sobre Jackie Kennedy que le valió a ella la nominación a mejor actriz en los próximos premios Oscar). En febrero se estrena en Buenos Aires Neruda, su película sobre un momento crucial en la historia chilena, cuando en 1948 el poeta acusa al gobierno de traicionar a los comunistas en el congreso. El presidente González Videla lo desafuera y ordena su captura, y él comienza la huida del país junto a su mujer, la pintora Delia Del Carril, a quien llamaba “la hormiguita”. Durante la larga persecución Neruda comienza a escribir su libro “Canto General” -poemario épico que se convertiría en símbolo de la resistencia popular latinoamericana- y culmina la relación de pareja con quien había sido su compañera en la época de máxima bohemia intelectual, cuando llenaba su casa de artistas y revolucionarios.

Neruda no es un relato clásico de la vida del autor, a la manera estadounidense: no intenta reconstruir su vida desde los inicios abarcando los momentos más importantes. El énfasis está puesto en el costado más comprometido de su figura y en la transformación de su obra poética en un acto político, profundizando en el modo que encuentra el personaje para transformarse a sí mismo en un mártir nacional, haciendo de forma consciente que su propio nombre se vuelva un ejemplo popular de rebeldía.

La película no tiene un montaje lineal: los hechos se van sucediendo con saltos en el tiempo y el espacio, privilegiando las situaciones a las explicaciones. Una atmósfera onírica lo tiñe todo, tal vez haciendo alusión a la influencia de las formas poéticas en lo cinematográfico.

Los colores, los movimientos de cámara, la belleza intensa de la fotografía y los diálogos enrarecidos de los personajes corren a la intención dramática de cualquier realismo y nos invitan a un viaje sensorial profundo e interesante. En ese contexto, hay dos conflictos que estructuran el relato y nos ayudan a no perdernos en el laberinto que Larraín nos propone con esa cámara sinuosa que se encuentra en movimiento casi el cien por ciento del metraje. Uno es el amoroso, donde Mercedes Morán vuelve a lucirse por el tono medido de su actuación, que se acopla a la intensidad melodramática general sin perder nunca el equilibrio, acompañando la notable caracterización de Luis Gnecco en el papel protagónico. El otro es el que se desarrolla entre Neruda y Óscar Peluchonneau, el jefe de la policía chilena interpretado por Gael García Bernal, que se dedica a perseguirlo sin descanso – y sufre de una obsesión morbosa por atraparlo-.

Con una gran ambientación de época y una apuesta a la solemnidad que si bien tiene altibajos no deja de ser impactante, Neruda es una película compleja, con un montón de puntas interpretativas para pensar, y un trabajo sobre las palabras y el lenguaje que homenajea con genuino respeto a quien fuera uno de los mayores poetas políticos de América Latina. 

Estreno en Buenos Aires: 9 de febrero