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Estrenos argentinos

Lea y Mira dejan su huella

Por: Laura Ávila

Documental breve pero intenso en donde dos sobrevivientes del campo de Auschwitz transmiten sus experiencias.

Qué misteriosos los seres humanos. Propensos a pasar de la grandeza a las peores crueldades casi sin escalas. Nuestra memoria es selectiva, tendemos a tropezar mil veces con la misma piedra, a repetir patrones que nos llevan a callejones sin salida.

Este panorama político internacional, por ejemplo. Este planteo de muros y de xenofobia, estas guerras lanzadas para promover el negocio armamentístico, estos genocidios silenciosos que se planean a través de los alimentos transgénicos o de los gobiernos que privilegian los números al bienestar de sus ciudadanos.

En este contexto difícil de vivir, no está de más recordar el Holocausto judío.

Quizás en el martirio de ese pueblo estén las pistas para salir de una serie de repeticiones nefastas.

Este documental, el primero de Poli Martínez Kaplun  (guionista y realizadora) rescata la historia de dos señoras. Por fuera nada las distingue de cualquier abuelita que pueda verse por aquí. Una se llama Lea, la otra Mira. Son muy amigas, muy longevas. Se conocieron de acá, en la Argentina, pero de niñas compartieron muchas cosas sin saberlo.

Las dos son sobrevivientes del campo de Auschwitz.

El documental, desarrollado a través de entrevistas, enfrenta a las mujeres con el ojo de la cámara y las interna en sus recuerdos. Lea, que es la que más habla, recordará su infancia en la casa de sus abuelos, el sol en la ventana, las canciones de la niñez.  La guerra significó un corte de raíz con esa vida.

Fue a parar al campo de exterminio con su tía, en donde tuvo que aprender a existir con un pedazo de pan y un plato de agua sucia como único sustento. Donde vio morir gente y soportó crueldades, donde conoció a Mengele.

Lea recuerda con la límpida mirada de una jovencita, sin rencores, con gran autoridad moral, enseñando con su fuerza inquebrantable que es posible renacer, vivir para contarla y que nunca se repita.

Mira es más reservada, piensa más antes de hablar. No se olvida de aquellos que no las ayudaron, a ella y a su mamá, cuando las tiraron en ese horrible moridero. Al venir a la Argentina, el olor del asado le recordaba el de los hornos de las cámaras de gas y se le revolvía el estómago.

"No éramos seres humanos" se le escapa, de vez en cuando, en el relato.

Y sin embrago, es la primera en hablar de "milagro" cuando cuenta que acá fue capaz de ser madre, que volvió  a creer en la humanidad a través de su hija y de sus nietos.

Las entrevistas están matizadas con fotos y metraje de los lugares que atravesaron durante sus experiencias.

Lea y Mira dejan su huella habla de heridas y de cicatrices. Pero también de una esperanza terrible, de la solidaridad, de gente que se comprometió para ayudar a dos niñas a salir del espanto.

Habla de agarrar al mundo por las astas y despojarlo de todo su horror a fuerza de ponerse en el lugar del otro. Recomendada.

Malba Cine

Estreno en Buenos Aires: 5 de marzo.

Av. Figueroa Alcorta 3451. Domingos de marzo a las 20.