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Estrenos internacionales

Paterson

Por: Soledad Castro Lazaroff

Se estrena en Buenos Aires la última película de Jim Jarmusch, un verdadero maestro a la hora de comunicar la naturaleza cotidiana del arte y la belleza.

Paterson es una película sobre un colectivero poeta. Eso ya debería alcanzar para ir corriendo a verla, pero además el director es Jim Jarmusch, ícono del cine independiente y un cineasta cuya obra es de una solidez ética y estética envidiables. Autor de películas como Hombre muerto, Coffee and cigarettes o Flores rotas, se caracteriza por una libertad de estilo que tal vez encuentre su punto común en una mirada ambigua y escéptica de la naturaleza humana, siempre salpicada por un particularísimo humor que lleva al extremo las capacidades de significación  de la fotografía y el montaje.

Esta película muestra una semana en la vida de Paterson, en el pueblo de Paterson, New Jersey (personaje y espacio llevan el mismo nombre). Adam Driver hace una interpretación de una hermosa neutralidad, un gran logro para un comediante. Su presencia es la del testigo que presta especial atención a aquello que lo rodea, que nos habilita desde su punto de vista para descubrir las imágenes y sonoridades del pueblo. Con el filtro de la subjetividad de Paterson, ese pequeño espacio cotidiano se convierte en un universo casi fantástico, fuera y dentro de toda época, donde los personajes que lo rodean son extrañamente interesantes, mágicos. El personaje de la mujer, interpretado por la iraní Golshifteh Farahani (sin duda una de las actrices jóvenes más bellas del mundo) nos hechiza por lo original y ambiguo, y es una entidad solo posible de concebir en una película: su encanto no es solamente su cuerpo, su voz, sino su relación espacial y fotográfica con la casa. Ella logra que a pesar de la rutina todos los días sean diferentes, y el encanto de su misterio se traduce en la mirada absorta de Paterson. No es necesario entender para amar, parece decirnos Jarmusch.

El oficio del escritor de poesía como trabajador está plasmado de modo comprometido en la película. Jarmusch se identifica con la línea de pensamiento que sostiene que el arte está presente en la vida cotidiana; que resulta justamente de transformar lo pequeño, lo corriente, en algo extraordinario. O mejor todavía, en ver lo increíble de la vida en las cosas pequeñas, en lo que no tiene que ver con nuestras expectativas sino con el asombro de aquello que no somos y a lo que, sin embargo, pertenecemos. Una película llena de swing, belleza y ternura, que nos llena de ideas y propuestas estéticas nuevas sin jamás resultar pretenciosa. El amor por la historia íntima del cine, por esa utopía de que puede ser una disciplina genuinamente expresiva del alma, se traduce en cada plano.

 

Estreno en Buenos Aires: 9 de noviembre.